Dotado de un carácter estratégico y de una intensidad en capital creciente, el sector de la energía es uno de los principales motores de la economía de Euskadi, donde el efecto tractor de las inversiones energéticas ha sido aprovechado para consolidar una fuerte actividad y conocimiento en los diferentes eslabones de su cadena de valor como la fabricación de bienes de equipo o los servicios para la instalación y mantenimiento de infraestructuras energéticas. Se trata de un sector inmerso en un proceso de cambio para responder a las demandas políticas y sociales hacia un sistema energético sostenible y medioambientalmente responsable, lo cual está impulsando la diversificación de las fuentes de suministro de energía y con ello el surgimiento de nuevos segmentos y actividades de negocio.
La energía en Euskadi constituye un sector dinámico y competitivo formado por más de 350 empresas que generan un volumen de facturación total superior a 44.000 millones de euros y un empleo directo de más de 68.000 personas. Alrededor de un 35% de esta facturación y empleo total corresponde a las operaciones de estas empresas en el País Vasco, mientras que la parte restante tiene su origen en su actividad internacional.
El País Vasco desarrolla una actividad de I+D+i significativa en el ámbito de la energía, estimándose el gasto en I+D+i anual agregado de sus empresas en alrededor de 400 millones de euros. Este esfuerzo tecnológico se ejecuta fundamentalmente en el territorio vasco, con lo que se mantienen dentro de la región la generación de conocimiento y las labores de mayor valor añadido. Además, las empresas están apoyadas por una red de oferta científico-tecnológica que ayuda a competir por un posicionamiento de liderazgo internacional.
El sector vasco de energía cubre gran parte de las especialidades, destacando el fuerte posicionamiento y liderazgo internacional alcanzado en segmentos energéticos más maduros como las redes eléctricas y la energía eólica terrestre, así como la apuesta estratégica por otros segmentos más emergentes como la energía eólica offshore, la energía solar termoeléctrica o la energía undimotriz.
En definitiva, Euskadi cuenta con una importante concentración de empresas y capacidades tecnológicas en el ámbito de la energía gracias a las cuales se constituye en un polo de actividad y conocimiento con vocación de protagonismo en el desarrollo del sistema energético.